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El láser puede ser utilizado como bisturí que se incorpora a una pieza de mano, a un microscopio (colposcopio) o a un laparoscopio, instrumentos que nos permiten localizar y tratar los tejidos lesionados. En el primer caso podremos acceder al segmento inferior del aparato genital (vulva, vagina, cuello uterino) y en el segundo a los órganos alojados en la cavidad peritoneal (ovarios, útero, trompas).

Existen tres propiedades del láser que lo diferencian del electrobisturí utilizado en la cirugía habitual:

  • Vaporiza (volatiliza el tejido que se desea eliminar).
  • Corta (es un bisturí de alta precisión).
  • Coagula (impide el sangrado de los vasos)

Las ventajas de esta herramienta de alta tecnología son:

  • Precisión micro quirúrgica
  • Posibilidad de eliminar la totalidad del tejido enfermo en la profundidad y amplitud requerida.
  • Posibilidad de llegar a sitios inaccesibles por otros métodos.
  • Campo quirúrgico libre para la observación.
  • Efecto mínimo en el tejido adyacente, lo que favorece una rápida cicatrización.
  • Escasa tasa de complicaciones.
  • Bajo porcentaje de recidivas.

 

VIRÚS DE PAPILOMA HUMANO
Ciertos tipos de virus del papiloma humano (VHP) tienen especial capacidad para infectar el tracto genital inferior. Estas lesiones se designan como “verrugas genitales” o “condilomas acuminados”.

¿Qué es el virus del papiloma humano?
Es un virus perteneciente a la familia de los papilomavirus o virus DNA que induce infecciones específicas en el tejido humano. Constituyen un grupo de más de 100 genotipos asociados al desarrollo de verrugas o papilomas.

Algunos causan las llamadas verrugas comunes, que aparecen en las manos (especialmente en los dedos), los pies y otras partes del cuerpo. Su forma de transmisión no es sexual, aunque requieren del contacto directo persona a persona.
Las verrugas genitales se transmiten durante las relaciones sexuales. Son posibles las infecciones de manos y boca por sexo oral, aunque se admite un pequeño porcentaje donde la transmisión se efectúa mediante Fomites (sustancias u objetos inanimados contaminados como jabones, ropa íntima compartida, baños, etc.) Aproximadamente el 50% de las personas infectadas por VPH nunca presentan verrugas genitales pero aún pueden transmitir el virus a otros.

¿Cuántos tipos de VPH existen?
Se han aislado por técnicas de hibridación molecular por lo menos 100 genotipos diferentes de VPH de los cuales 30 tienen localización genital, atribuyéndose un papel cancerígeno en el carcinoma del tracto genital inferior femenino, cuyo grado varía entre virus de bajo riesgo, riesgo intermedio y alto riesgo.

Hoy en día es posible conocer que tipo de VPH corresponde al tejido afectado por técnicas de PCR (reacción cadena polimerasa)

¿Cómo se diagnostica el Virus del Papiloma Humano?
Aún en ausencia de síntomas, su ginecólogo puede diagnosticar VPH por su apariencia característica y la historia clínica. Mediante el examen colposcópico, podrá localizar verrugas en el cérvix o la vagina. Además, los resultados de la prueba Pap pueden indicar infección por VPH. Actualmente no hay ninguna prueba de sangre confiable que confirme el diagnóstico.

Existen varias alternativas de tratamiento para eliminar las verrugas y es posible que se necesite más de uno para tratar las lesiones con éxito.
Estos tratamientos incluyen:

Tratamiento químico para destruir las verrugas (incluyendo el ácido tricloracético y podofilina), que debe ser aplicado sólo por profesionales competentes. Requiere de varias aplicaciones, causa maceración del tejido, así como dolor e irritación cuando se trata del tejido sano.

Crioterapia, La criocirugía es la destrucción de un tejido mediante su congelación con nitrógeno líquido. Se usa para tratar tumores malignos, controlar el dolor y el sangrado. Produce descargas vaginales dolorosas de duración prolongada. No son raras las infecciones secundarias. Produce desplazamiento de la unión escamo-columnar o zona de transformación.

Vaporización con láser de CO2 o Diodo. Considerada como la más segura, más eficaz y mejor tolerada.

 


   
 


LESIONES EN CUELLO Y CERVIX
La colposcopía es un procedimiento eficaz para el diagnóstico de patologías que tienen su asiento en vagina y cuello, como el cáncer cervical y los condilomas acuminados. Junto con el láser permite, además, su tratamiento.
Literalmente, colposcopia significa “mirar dentro de la vagina” (colpo significa vagina, scopia significa mirar). Este procedimiento permite efectuar con mayor exactitud y seguridad la prueba de Papanicolau (o frotis), que se usa para evaluar los cambios en el cérvix, algunos de los cuales podrían ser tipo canceroso. Además, permite el registro fotográfico de la lesión examinada.

Esta prueba se hace a menudo durante un examen ginecológico anual. Las células obtenidas del cérvix se examinan con un microscopio, buscando cualquier anormalidad. Los resultados de la prueba pueden indicar la presencia de células precancerosas. Resultados anormales no siempre indican cambios precancerosos. Los pacientes que presenten algún grado de anormalidad requieren un nuevo examen durante el cual, de confirmarse la detección de células precancerosas, pueden ser tratadas con éxito gracias a un diagnóstico precoz.

Durante la exploración, el láser es adaptado al colposcopio, lo que permite visualizar en óptimas condiciones la zona afectada y proceder a vaporizar si el tipo de  lesión es benigna, o por el contrario, cortar para biopsia y coagular la lesión (conización).

     
       
       
       
       
   

 

 

         
   
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